sábado, 13 de mayo de 2017

Río o rima...tal vez un pedazo de mí

Un río se ahogó dentro de mi,
Se escapa, no puedo evitar la sudestada
Tu aliento es el viento inhalado, siento el frío que odiabas
Es tan fácil romperme, la ilusión de repente
Es tan fácil ser río con tan pocas respuestas, y la duda me completa
Tal vez seamos un pasado no olvidado
Tal vez seas ese río ahogado
Tal vez mañana disimule que no te conozco
Sin embargo, los desconocidos son los que hacen más daño
Y vos me raptase con tu imagen y el descuido fue buscarte
Cuando ya eras calma y final...cuando ya eras turbio y cristalino
Veo tus ojos y no son los míos...te pedí un cuento, y antes de irme a dormir, me diste tu vida y fingí ser muerte
Muerte que aleja, vida que acerca.
Lo que me pediste lo cumplí, ahora espero que vos cumplas
No había nada pactado, pero era un acuerdo el estar alejados
Ahora sos el suelo que me sostiene, y yo te grité que no lo seas
Te rogué
Y aún así significas


jueves, 27 de abril de 2017

Imposible

Te quieren hacer imposible marcándote con las garras del prejuicio. Te voy a lastimar sólo por órdenes que me hacen miserable, por órdenes de la sumisión. A tu morbosidad le gusta la sangre de tu sangre. El vínculo que nos une...al final nos separa.
La sangre jamás te impresionó, nunca te dio miedo, nunca te impulsó a llorar cuando veías que desbordaba de tu herida, nunca te dolió el dolor ajeno. Pero el verme por primera vez y la forma en que no llegaban mis respuestas, te hizo sentir lo que la sangre jamás había provocado. Lo que para todxs fue fácil no lo fue para vos, en ningún momento. Y tal vez la duda no fue el no saber qué iba a pasar, luego de aquel encuentro. La duda era más inmensa cuando poblaba el cuerpo entero, cuando la duda se llenaba la boca de silencios y no pronunciaba más que para hacer preguntas...las mismas que llevaban a la inseguridad. Tantos otoños invernales no dieron el calor que sentí en esos actos que se hacían a escondidas. La calidez era solo el nombre exacto que se le daba a ese frío.
Debo confesar que hacía tiempo que no sentía de esa manera, luego de haberte visto. Esos vínculos se harán más fuertes con el caminar de los años, una caminata lenta que sólo lleva a la espera de un nuevo encuentro.
No te prometo nada, pero sí tenes mi palabra de que nos volveremos a ver.

viernes, 3 de marzo de 2017

Para YS

No te escondas, el sol puede vernos
Los rayos de luz tocarán suavemente tus pupilas
Los días calmarán tus ansias de ser infinito
Tu nombre me inventó un par de alas

Me insistía el impulso de invadir la profundidad de la que estás hecho
Interrumpiste la noche para darme toda tu luna
Crecerán los latidos en el rumor de tu llegada
Acariciarás el perfume de mi ausencia después de sentirte inmenso

Alcanzaré el tiempo cuando las horas persigan mis pies
Atraparé el comienzo y dejaré volar al final
Completarás con tu presencia el rompecabezas de ilusión
Soñarán los días con verte despertar
Sentirás...y del mismo despertar cambiará la dirección en la que miras el cielo
Finalmente, serás en un papel escrito la tinta que alguna vez te vistió de poema

                                                                                                                               

jueves, 23 de febrero de 2017

Sinónimo

Tu reflejo es sinónimo de mi cuerpo,
Tus ojos descansan en la sombra de tus párpados.
Quiero contener todos los días en mi,
y vos me regalas las 24 horas de tus pensamientos, estoy ahí.
No repitas mi nombre en el silencio, porque de tus labios moriré en la palabra pronunciada.
No congeles el tiempo,
las horas en tu cabeza serán eternas.
Y del músculo vital brotará la vida que me has de quitar, para dejarme fluir en tus venas.
Rompe el diluvio que acecha con las nubes hirientes.
No dejes de llover en mis ojos, el cielo quedó boquiabierto, entrecerrando los ojos que me ven, salpicando el charco de agua verde que incita mi protección.
Inundas mi cielo con tus ojos verdes.

martes, 23 de agosto de 2016

Sé lo que es el amor

Sé lo que es el amor,
sé lo que es enamorarse,
sé de quién me enamoré,
sé qué siento por aquella persona,
sé cuándo nos vamos a encontrar,
sé en dónde nos vamos a encontrar,
sé que edad tiene,
sé que hace muchos años que espero,
sé que no debería ser nada sin esa persona,
sé que debería decir ''Sin vos yo me muero'',
sé que debería decir ''No me dejes'',
sé que es necesario el ''Te amo'' y que si no lo digo no sé querer,
sé que un abrazo no es nada si quiero besar con la lengua,
sé que si no beso con la lengua...entonces no me gusta esa persona, y que no es alguien atractivo,
sé  que debería dudar, si no me dice que soy una persona atractiva,
sé que debería tener celos, y que si no celo no quiero,
sé que debería enfermarme de celos si es feliz con otra persona,
sé que debería ser una persona degenerada, y tocarte y si no te toco...no quiero nada sexual,
sé que si no tengo nada sexual, entonces no sé querer,
sé que si tengo algo sexual, solo será eso y no quiero estar con aquella persona.
Hasta que llegaste vos.
Hasta que te atreviste a entrar en mi vida sin tocar la puerta, sin avisar, sin preguntar,
sin preguntar si yo quería que entraras, sin darte cuenta de que yo estaba durmiendo,
sin preocuparte por si estaba a medio vestir, sin importar si yo estaba descansando en mi ropa de dormir.
Sin vergüenza de saber que se asomaba mi pierna desnuda de entre las sábanas,
no quisiste saber nada, con el tamaño de la cama, si la habitación era pequeña y vos tan grande...
Tan grande que me sentí un ser pequeño.
Tan frío estaba tu cuerpo, tan frías eran tus manos, tus pies estaban congelados...
Tuviste el descaro de tocar mi pierna y guardarla con la otra pierna, abrigada dentro de las sábanas.
Tuviste la intención de besarme, y yo, ahí durmiendo...asustándome, sintiendo tu presencia, tus manos, tu pecho tan caluroso y tu corazón latiendo.
Me rodeaste de tus brazos y cuando quise escapar ya te habías dormido...
Y yo esperando no sé qué que era importante...y lo olvidé.
Olvidé quién eras, tu nombre...y sentí desesperación.
Olvidé qué eras, no sé, no conozco la razón por la que dejaste de ser.
Olvidé que estaba haciendo yo ahí, completamente.
Olvidé completamente qué siento.
Olvidé cómo me encontraste.
Olvidé dónde me encontraste.
Olvidé tu edad.
Olvidé que esperaba hace años, para esperar de nuevo, ya sin sentido...
Olvidé qué es sentir que no hay nadie.
Olvidé todo lo que te iba a decir y no es lo que yo planeaba.
Olvidé que la palabra ''amar'' me molestaba.
Olvidé que quiero abrazar.
Olvidé qué es un beso...y ahora quiero sentirlo.
Olvidé la duda,
dejé los celos,
dejé la enfermedad,
dejé de tocarte,
dejé lo sexual de lado,
dejé de enamorarme,
dejé de saber quién me enamoraba,
dejé de lado la soberbia,
y no sé lo que es el amor.

jueves, 7 de julio de 2016

Hormigas

Las hormigas se comen mi cuerpo muerto. Devoran cada parte de mi ser. Llenan sus nidos de la carne que alimentan. Mis venas ahora son sus cañerías por donde exploran, navegando en un río de sangre. Creyendo que las olas rompen en la costa, cierro mis ojos y las hormigas me comen los párpados. El rozar de sus cuerpos en mi piel. Pierdo mis pies en un hormigueo y crecen las infecciones que suben por toda mi pierna. Ojos ya vacíos. Me pudro, en el cielo frío, insectos. Ahora veo mis manos. Siento mi cuerpo y mi piel paralizados, ásperos. Me queman. Mi garganta está poblada de hormigas y mi sangre ha coagulado dentro de mi boca. Siento el peso. Las hormigas me aplastan. No puedo levantarme y estoy invadida. Estoy comida por las hormigas, y los insectos se alimentan de mi olor. Mis rodillas están descubiertas. Ya no hay piel en ellas. Finalmente mi cuerpo es un desecho inútil y putrefacto.

sábado, 28 de mayo de 2016

Épica

 El viaje
  Cuando cumplí nueve años me llevé la noticia de que mis padres no eran los que me dieron la vida, no  eran mis padres  biológicos, pero sí me criaron como a una hija y me proporcionaron la educación que merecía. Ellos me explicaron que mis verdaderos padres se encontraban cautivos en una isla. En una parte de la isla llamada ‘’Tabaco’’ estaba mi madre y en la otra parte de la isla llamada ‘‘Mística’’ estaba mi padre. Yo sabía que era peligroso adentrarse en aquella isla, que me podía perder, que entraría en estados de confusión muy intensos, y que si no lograba salir a tiempo la isla me ‘‘tragaría’’ y me dejaría presa de mi libertad…pero yo deseaba con mucha fuerza poder conocerlos. Comprendí, entonces, que mi deber era recuperarlos.
   Abandoné mi cálido hogar y con él mi familia. Decidí emprender mi  viaje en barco hacia la isla, una mañana de Marzo, en que las aguas parecían consolarme, cuando el cielo, soleado, iluminaba mis pupilas y el mar parecía conformarse con lo que parecían lágrimas, pero en realidad era el rocío de los árboles en la orilla. El viaje comenzó al mediodía. Nunca imaginé que el viaje se extendería tanto, que sería tan exhaustivo y que me desesperanzaría de solo pensar que jamás los encontraría.
  No estuve sola durante todo este tiempo, porque en mi camino  rescaté muchas personas que naufragaban en el mar ‘’Infinito’’. La primera persona que rescaté se llamaba Daniel, que al conocernos  frecuentábamos constantes discusiones, pero que al mismo tiempo me aliviaba poder expresar mis desacuerdos con él y así entender las diferencias que era imposible no tener con otra persona. Luego siguió Maya, con quien tenía cosas en común y que me alegró saber que me comprendía, a pesar de todo. Con Maya mantenía interesantes conversaciones. Más tarde rescaté  de las aguas a Magdalena, persona   que llegó a conocerme bien  y con la cual logré comprender lo importante que era poder transmitir mis problemas y angustias a otras personas, y así poder liberarme de mis sentimientos perjudiciales. Al final del viaje rescaté a  Lorena, que se encontraba naufragando y que, según me confesó, nos estaba siguiendo desde un corto tiempo atrás.
   Como aclaré anteriormente el viaje se extendió y al cumplir los once años llegué a la isla donde se encontraban mis padres. Bajé del barco y me llevé la sorpresa de que había en una roca una sirena que cuidaba la entrada a la isla, y me preguntó qué buscaba.
-Estoy buscando a mis dos padres, uno de ellos está en ‘‘Tabaco’’ y el otro en ‘‘Mística’’.
- Si deseas encontrarlos deberás entregarme a uno de tus tripulantes, y no podrás ser acompañada por ninguno de ellos.
No dudé en elegir a Daniel y se lo entregué a ella. Él me miró y vi un aire de complicidad en sus ojos. Ni siquiera se opuso a ser entregado.
- Estás en ‘‘Tabaco’’- me dijo la sirena.
-Muchas gracias- dirigí mis pasos hacia adelante y observé con asombro el paisaje- ¿ Sabes en dónde encontrar a…
Quise preguntarle pero había desaparecido y con ella Daniel.
Al adentrarme en la isla sentí el olor del cigarrillo encendido, una bruma gris se apoderó del paisaje y comencé a escuchar una voz masculina que  me decía incesante ‘‘ayudame’’. Llegué a un frondoso bosque de palmeras y tropecé con una piedra y caí sobre mis manos.
                                                  El laberinto de piedras
Cuando levanté la vista me encontraba frente a un laberinto de piedras. Vi un cartel que decía:
‘‘Cuando creas que llegaste al final, te esperará un nuevo comenzar. ‘‘No te pierdas en el laberinto’’.
No parecía realmente un laberinto. Era solo un pasillo con paredones empedrados. Se divisaba fácilmente la salida. Me dirigí hacia adelante y entré… pero a medida que me acercaba a la salida, este parecía alejarse cada vez más, hasta desaparecer en un infinito pasillo empedrado. Miré hacia mi derecha y vi otra salida. Me acerqué a ella pero al llegar allí, se levantó mágicamente un macizo paredón de piedras tapando por completo la salida. Cuando quise darme cuenta de en donde estaba parada ya era tarde, porque me encontraba atrapada en un laberinto. Me angustié al pensar que nunca podría salir de allí. Pasaron horas y yo seguía en el mismo lugar de la isla. Comencé a pensar  en voz alta:
-¿Por qué se llamará ‘‘Tabaco’’ esta parte de la isla?¿ Acaso mi madre tendrá alguna debilidad por el tabaco?¿ Será que se enfermó con el aire vicioso de la isla?
 De repente escuché un ruido muy fuerte a mis espaldas. Me di vuelta y una pared del laberinto se derrumbó. No podía creerlo. Atravesé los escombros y me encontré frente a un paredón de piedras más bajo que el anterior. Miré hacia atrás y encontré entre las piedras un cartel que aparentemente estaba del otro lado del paredón, que decía: ‘‘ Poder entender, saber ver las cosas de otra manera, te hará crecer’’.
Caminé perdiéndome de nuevo en cada paso. Me senté en el suelo, cerré mis ojos y me quedé profundamente dormida.
                                                        El bosque de palmeras
Me desperté y me levanté del suelo. Cuando lo hice noté que las paredes solo me alcanzaban el cuello. Desde allí vi la salida y fui corriendo hasta ella. Logré salir y me alegré de haber podido hacerlo. De repente, el humo proveniente de cigarrillos comenzó a invadir el bosque de palmeras y con él, el laberinto. Intenté disipar el humo con las manos, pero fue en vano. Una cortina gris me bloqueó el camino.
-¡Ayudame!
Otra vez la voz masculina, pidiéndome que lo ayude. Comencé a escuchar gritos de tortura, empezaba  a creer que debía salvarlo. Miré hacia atrás y quedé horrorizada. Unos ojos oscuros y profundos, en un rostro angelical me miraban fijamente. Solo pude ver sus ojos y sentir su presencia. Quise correr pero la bruma gris me impedía ver y  me lastimé con las palmeras al llevármelas por delante.
Los gritos se hicieron más fuertes. Fue entonces cuando escuché unas palabras que se escuchaban lejanas y alcancé divisar frases: ‘‘en el nombre’’, ‘’espíritu’’ y al avanzar más ya podía entender todo. Era  la voz de una mujer rezando. Me fui acercando más hasta ver un rostro con los ojos cerrados y las manos juntas.
-¡Madre! ¿Sos vos?
Abrió los ojos y me vió.
 -¡No te acerques más o te va a atrapar!
Una fuerza extraña me empujó al suelo y me paralizó. En mi cabeza escuchaba ruidos muy fuertes, como el sonido de vibraciones continuas. Mi cabeza se movía de un lado al otro mecánicamente y mi cuerpo inmóvil sobre el suelo, la carne inerte de mis extremidades se retorcía, quemando la sangre dentro de mis venas. Los ruidos penetraban en mi sien. Hubiera gritado, hubiera suplicado que me maten, que terminen con mi vida.
 Luego de agonizar durante minutos eternos, recobré la voz, me reincorporé. Sentí el abrazo de mi madre y su voz que no paraba de rezar.
-¡Madre! ¿Qué me ocurrió?
- Por más que lo escuches y sientas su presencia, él no puede hacerse visible, nunca intentes luchar contra él, porque te vencerá. Se apoderará de vos con el solo crecimiento de tu miedo y el miedo es un reflejo de tus inseguridades.
-¿Quién es?- Le pregunté y continuó rezando, por lo que no pude escuchar su respuesta. Su abrazo no me soltaba.
-¡Debemos buscar a papá!
Me libré de sus brazos, la tomé de la mano y juntas corrimos atravesando las palmeras. Cuanto más sentía que me perseguía la presencia de aquel ser invisible que me había nombrado. La bruma gris desapareció y nos encontramos frente a una iglesia.
                                                                    La iglesia
Entramos cuidadosamente. El techo era una cúpula blanca sin dibujos. Habían bancos alargados que ocupaban toda la iglesia. Los cristales de las ventanas talladas retratando figuras humanas. Cuando miré la última ventana mi madre me soltó la mano y profirió un grito desgarrador. Frente a mi estaba mi padre, atrapado en el cristal. Ella se acercó a la imagen y palpó el vidrio con los dedos. Desgraciadamente el vidrio e fisuró y cayó al piso convirtiéndose los cristales en sangre. Un viento fuerte cerró la puerta de la iglesia a mis espaldas.
-¡Tenemos que salir!-dijo mi madre.
Ella atravesó la ventana que ahora era una agujero rectangular y corrió sin mi hacia la orilla del mar. Intenté hacer lo mismo pero la sangre se coaguló en mis pies dejándolos adheridos al piso.
Estábamos dentro de la iglesia aquella presencia y yo. Entonces recordé lo que mi madre me advirtió que se apoderaría de mi solo si mi miedo crece, escuche una voz que me decía:
-¡Ayudame!
Y con esto también escuché gritos de dolor. Me sentí obligada a quedarme en la iglesia a la persona que gritaba.
En un extremo de la iglesia había un espejo que me reflejaba y también el rostro angelical de ojos oscuros. Aquel rostro tenía cuerpo humano y se dirigía hacia mí. Tomé uno de los cuadros que estaban colgados en la pared y lo lancé al espejo, que se rompió en millones de pedazos, la sangre coagulada de mis pies se deshizo y salí a la orilla de la isla por el agujero rectangular que fue alguna vez una ventana y corrí hasta mi madre.
                                                        El árbol de las lágrimas
Caminamos mi madre y yo por la orilla de la isla. Pasamos noches bajo el cielo estrellado y pude entender muchas cosas hablando con ella. Un día vimos una sirena recostada en una roca y la reconocí. Era la misma que me pidió a uno de mis tripulantes. Al frente de ella estaba el barco donde viajé para encontrar a mis padres. Solo nos miró por unos momentos y se metió en el mar rápidamente. Subimos al barco y lamentablemente no había nadie. Navegamos  hasta llegar a donde el mar se hacía más profundo. De repente escuché que algo cayó al agua. Cuando miré hacia un costado mi madre estaba ahogándose por culpa de las garras de la sirena, que la hundía al mar. Comencé a gritar,  a pedir ayuda pero nadie me escuchaba. Me arrojé al agua y el barco se fue alejando de mí. Quise atrapar a mi madre pero la sirena se la llevó a las profundidades y dirigiéndose a mí dijo:
-¡Te condeno a vivir eternidades llorando la muerte de tu familia!
Una luz que provenía de uno de los seis dedos de su mano me encegueció.
Nadé hasta la orilla y cuando llegué no pude moverme más. Mis pies se plantaron en la arena, los dedos se extendieron como raíces, mis brazos se alargaron y de mis uñas brotaron grandes hojas verdes. Mi rostro se entumeció  como la madera de la que ahora estoy formada. Ahora lloraré el rocío de todas las mañanas de Marzo para siempre.